martes, 12 de enero de 2016

Viaje a Cordoba




  1.  LA IGLESIA CATEDRAL. La mezquita original se construye sobre la basílica visigoda de San Vicente, que constituía el templo cristiano más importante de la ciudad desde el siglo V. De la antigua iglesia cristiana, apenas quedó rastro y solo a raíz de algunos trabajos iniciados en la década de 1940 se lograron recuperar algunos de sus restos en el subsuelo de la Catedral, fundamentalmente mosaicos y pilares.
    Este conjunto monumental lo componen el patio, conocido como "Patio de los Naranjos", que está coronado por el antiguo alminar, que fue transformado en el siglo XVII en torre-campanario de la catedral, y la sala de oración, conformada por un bosque de más de ochocientas columnas de mármol, jaspe y granito sobre las que se apoyan cerca de cuatrocientos arcos de herradura bicolores. Pero por encima de todo destaca el mihrab, una joya arquitectónica compuesta de mármol, estuco y mosaicos bizantinos brillantemente coloreados sobre fondo de oro.
    En la cabecera destacan los arcos, los mosaicos del muro y la estructura y decoración de las cúpulas a base de arcos cruzados.




    Para más información pincha en la página oficial de la Catedral.

     
  2.  El Barrio Judio o Judería

    Este es un lugar donde las puertas de las casas no están cerradas, donde los balcones inundados de macetas casi se abrazan apenas separados por escasos metros de calles, donde el blanco de sus fachadas huele a jazmín y a geranios, donde el tiempo más que pasar se quedó allí. La judería es una ciudad aparte, anclada en el tiempo, herencia de una época de tolerancia y equilibrio entre distintas religiones y culturas, que permitió construir las riquezas que inundan la vida de este núcleo del Centro Histórico de la capital.El pueblo Judío habitaba Córdoba antes de la llegada del árabe. Reagrupados en los aledaños de la Puerta de Almodóvar, al norte de la Medina, ejercían libremente el comercio, siendo los encargados de administrar las rentas del Tesoro Público y ejercer cargos relevantes en la corte de los soberanos de Omeyas.
    Durante el transcurso del siglo X, siendo Córdoba la capital española musulmana, se posiciona como uno de los mayores puntos del comercio y el intelecto del mundo.

    El esplendor la inunda cuando las culturas judía, musulmana y cristiana conviven en armonía, paz que se vio truncada por la invasión de los cristianos. Tras la reconquista de Fernando III en 1236, el odio racial se fue incrementando hasta que, en 1492, Isabel la Católica ordena su expulsión.

El Palacio de Viana. En la plaza de Don Gome se levanta este majestuoso palacio, cuyas dependencias se desarrollan en torno a doce magníficos patios y un fantástico jardín. Las distintas especies florales decoran y perfuman cada rincón del ampuloso museo.

La última marquesa de Viana, Sofía de Lancaster, supo mantener el exquisito origen de este palacio del siglo XIV.Las múltiples dependencias acogen numerosas colecciones de todo tipo (pinturas, vajillas, mosaicos, tapices, azulejos, armas de fuego). Las fabulosas obras de arte que se exhiben en este recinto hacen de esta visita una de las más constructivas de Córdoba. Destacan la colección de guadamecíes y la gran biblioteca de los siglos XVI al XVIII.


Palacio de Viana

Para mas información sobre el Palacio de Viana pincha aqui.

 El Alcazar de los Reyes Cristianos.
El Alcázar de los Reyes Cristianos, fortaleza y palacio de sólidos muros, encierra en su interior gran parte de la evolución arquitectónica de Córdoba. Restos romanos y visigodos conviven con los de origen árabe en este majestuoso solar, ya que fue lugar predilecto de los distintos gobernantes de la ciudad. Cuando en 1236 Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo, el edificio, que formaba parte del antiguo Palacio Califal, estaba totalmente asolado. Alfonso X el Sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI. A lo largo de la Historia se le ha dado múltiples usos, como Sede del Santo Oficio (Inquisición), o cárcel (en la primera mitad del  siblo XIX).

El visitante que por primera vez vislumbra esta fortaleza se sorprende ante una construcción casi rectangular con extensos muros de sillares pétreos y cuatro torres que perfilan los ángulos (la de Los Leones, la del Homenaje, la de La Inquisición y la de Las Palomas) Dentro, las distintas dependencias se articulan en torno a patios con exóticas y bellas flores, hierbas aromáticas y frondosos árboles. Las estancias y corredores se cierran con cúpulas góticas de piedra. En una de las galerías de acceso se exhibe un sarcófago pagano del primer cuarto del siglo III. En su frontal muestra un altorrelieve sobre una alegoría del paso de los difuntos hacia el más allá a través de una puerta entreabierta.

Resalta, de todas las salas una pequeña capilla barroca: el Salón de los Mosaicos, en la que se exponen piezas romanas de este tipo procedentes del subsuelo de la Corredera. Bajo esta estancia se encuentran los baños, de inspiración árabe, divididos en tres salas abovedadas con tragaluces estrellados. Éstas se comunican con la caldera situada bajo la torre del Homenaje.

De los dos patios, el Mudéjar llama la atención por su belleza. Con enlosado en mármol, el murmullo del agua que corre por los canales y albercas refresca el ambiente y relaja al fatigado visitante. Los extensos jardines que cierran el conjunto dan muestra de la monumentalidad y esplendor de este Alcázar cordobés.


Para mas información de los Alcázares Cristianos pincha en esta dirección.



Video de los Alacázares Cristianos


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